¿Quién no ha coleccionado alguna vez postales, fotografías, recortes de revistas, retales de tela o cosas por el estilo, sin ninguna razón aparente? Únicamente porque nos gustaron mucho en ese momento.

Bueno, pues sin saberlo, hicimos un mood board. No es más que un tablero de inspiración. Así de simple y complejo a la vez.

Podemos decir que es una herramienta muy cool que nos sirve para la creación de cualquier proyecto creativo.

Why? Easy. Somos seres visuales y si tenemos nuestras ideas plasmadas en físico, nos irá muuuucho mejor.

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¿Necesitas más razones?

La facilidad y utilidad que nos da un mood board es increíble. Enfocamos todas las ideas y podemos compartirlas de manera ordenada y unificada. Si necesitas mostrarle un nuevo proyecto a algún cliente, justo esto es lo que te ayudará.

Puedes verlo como una guía visual. Las imágenes son poderosas y mirándolas, podemos explicar el concepto de cualquier plan.

El mood board nos resulta especialmente útil cuando el cliente nos da poca información. So, nos toca documentarnos, buscar información por nuestra propia cuenta y recopilar varios datos.

Pero hey, en el caso contrario, cuando tenemos mucha información, también es una herramienta genial, porque podemos organizar todo por colores, sentimientos o motivos.

La diversión de hacerlo

  • Palabras claves y un título

El mood board podemos hacerla en física o digital. Tú eliges…

Primero, piensa en palabras claves que transmitan lo que quieres hacer sentir, cosas que definan el proyecto. Limítate a cinco palabras y escribe también un título.

  • Recopilar imágenes

Esta podría ser la parte más divertida. Reunir fotos, retales, objetos y materiales que te encanten. Recuerda que tratamos de transmitir sentimientos.

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La inspiración llega y es un momento mágico. Puedes jugar con colores, texturas y tamaños. Poco a poco, vas armando una historia.

  • Elige un soporte

Según los elementos recopilados, te decidirás por un soporte. Si el mood board es física, puede ser un corcho, una tela colgada o cualquier otro tipo de base.

Filtrar ideas

Ahora sí. Llegó la parte de fijar todo. Elige bien lo que quieres dejar plasmado en el tablero y los elementos que mejor describan el proyecto. No querrás recargar mucho el mood board, pero tampoco dejarlo con poca información.

Juega con los espacios en blanco y no intentes rellenarlo tooodo. Como ves, es una herramienta no solo práctica, sino también muy divertida de hacer y si es en equipo, ¡mejor!

En Köm nos aventuramos con la creación de mood boards para clientes y algunos proyectos. ¿El resultado? Organización y excelentes ideas. A nosotros nos encantó y ayudó al mismo tiempo.

¿Qué opinas? ¿Aplicarás esta herramienta en tu trabajo? Go!

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