Al momento de gestionar las redes sociales de un cliente (ya sea marca personal, empresarial, entre otros) no basta solamente con generar el contenido que se va a publicar.

Hay un elemento al que quizás no se le presta la debida atención que merece y es la medición. Sentido común amigos. Si no medimos nuestros resultados, no podremos saber qué tan bien, o mal, les fue a nuestras publicaciones.

La palabra “métricas” puede que asuste un poco, pero lo cierto es que los números marcan el camino a seguir, tanto para repetir y/o mejorar resultados, o para darte cuenta que a pesar de que algo pudo haber quedado muy lindo, su rendimiento no fue el esperado.

Ahora bien, aunque nos concentremos solo en Instagram y Facebook, tenemos un abanico demasiado extenso de data que podemos evaluar. La intención tampoco es medir por medir, sería una pérdida de tiempo.

Antes de medir resultados, es importante estar claros de cuáles son los objetivos que deseas perseguir como marca. Una vez establecidos, se traza la hoja de ruta atendiendo los principales indicadores que nos ayuden a mejorar.

Sin embargo, hay indicadores que sí o sí debemos tener en cuenta porque en líneas generales ayudan a ver si el contenido está rindiendo de la mejor manera. Aquí te mostramos cuáles son a los que no puedes despegarle la lupa.

Alcance: Siempre es de suma importancia saber a cuántas personas llegan nuestras publicaciones. Mientras más mejor. No confundir con las impresiones, pues estas son las veces que el post ha sido visto, es decir, una foto puede ser vista cinco veces por un mismo usuario pero este contará solo como una persona alcanzada.

Crecimiento de la audiencia: Seguidores en Instagram o Me Gusta en Facebook. Aumentar la comunidad es quizás el objetivo más perseguido por las marcas. Más seguidores se traduce en un mejor posicionamiento. Pero cuidado, no descuidemos la cantidad de personas que nos dejaron de seguir, dice más de lo que parece.

Interacciones: Si tan sólo muchas más marcas entendieran que de nada vale tener miles de seguidores si muy pocos interactúan con el contenido. Así que hay que preocuparse por mejorar siempre la tasa de interacción (engagement rate), que se puede calcular sumando todas las interacciones de la publicación, dividiéndolas entre el alcance y el resultado multiplicarlo por 100. Un dato, en Facebook entre 1% y 3% es aceptable, mientras que en Instagram tener un 5% es genial.

Compartidos: De todas las interacciones quizás es la más importante. Cuando una persona comparte nuestro contenido, el alcance naturalmente va a aumentar gracias a ese efecto multiplicador, que además llegó a Instagram para los mensajes directos. Así que si comparten tu publicación ya puedes alegrarte.

Segmentación de la audiencia: No sólo es importante llegar a muchas personas, más aún es llegar a las personas adecuadas. ¿Qué queremos en nuestra audiencia? ¿Hombres o mujeres? ¿Cuáles son los rangos de edad? Atención. Claro está que no necesita un seguimiento constante pues las audiencias no cambian a diario, pero a final de mes es obligado revisar este apartado.

Conversión de seguidores: Mayormente se aplica en Instagram. Tomemos la cantidad de seguidores ganados en un período determinado y lo dividamos entre las visitas al perfil y luego el resultado lo multiplicamos por 100. Esta fórmula nos dirá qué porcentaje de los usuarios que visitan el perfil le dan “seguir” a la marca. Un porcentaje aceptable oscila entre el 8% y 10%.

Clics en el enlace: Si lo que queremos es obtener visitas a un sitio web, evidentemente el número que refleje las veces que se le dio clic a un enlace debe ser alto. En este apartado, las interacciones pierden un poco valor si no se logra ese clic que buscamos.

Es preciso mencionar que estar atentos a todos estos indicadores es un asunto de todos los días. El monitoreo debe ser constante, sólo así encontraremos el camino adecuado para alcanzar los objetivos que se plantearon.

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