Cuando tengas un humor de perros que quieras mandar a ese cliente quisquilloso a otro planeta… o la tensión de tu cuello sea tanta que se sienta casi igual de duro que la mesa del escritorio ¡detén todo lo que estás haciendo! Es momento de hacer ejercicios para relajarte.

Porque es cierto, no son cosa de los médicos. Está comprobado que el estrés laboral influye en tu productividad. Por lo que puedes pasar de hacer un trabajo increíblemente creativo, a un bloqueo inmediato, donde lo único que quieres es salir corriendo. Pero no es necesario que vayas a una clase de yoga diaria para aliviar esta presión. Sólo necesitas hacer cinco ejercicios en cinco minutos. ¡A relajarse!

1. Prende tu cerebro

Para esto debes oxigenarlo, y no necesitas ir a una clínica a que te pongan una mascarilla. Simplemente debes respirar.
Quizá esto sea algo que te han dicho muchas veces, pero realmente ¡funciona! Con inhalar y exhalar unas 10 veces será suficiente. Prueba haciéndolo al ritmo de esta imagen:

Esto hará que el oxigeno llegue mejor a tu cerebro y tus ideas comiencen a fluir.

 

2. Relaja tus músculos

Tus músculos no tienen la culpa ¡no los hagas sufrir! Baja la tensión de tu cuello, espalda, hombros y brazos con estos pasos:

-¡Sentarse bien cuenta! Es lo primero que tenemos que hacer para lograr la relajación. Sólo se trata de colocarse derecho en la silla donde estamos trabajando, que nuestra espalda toque el respaldo y nuestros pies el piso.

-Mueve tu cabeza como diciendo que sí y luego diciendo que no. Después con movimientos circulares y de un lado al otro.

– Entrelaza tus manos y estira tus brazos primero hacia el frente de tu cara. Luego repite el proceso por encima de tu cabeza. Mueve tus hombros de manera circular y esto los relajará. Créeme, todo tu cuerpo lo agradecerá.

3. Cierra tus ojos

Esto sirve para encontrar tu estado de paz  y aliviar tu vista, que seguramente está cansada. Combina este ejercicio con el primero que te di, si incluyes la música que más te relaje, será la combinación perfecta. Eso sí, ¡no se vale dormirse!

4. Visualízate

Si en tu oficina hay alguna ventana, o tienes un parque cerca, te vendrá bien mirar unos segundos por la ventana o salir a caminar un rato. Si esto no es posible, aplica el ejercicio anterior. Viaja mentalmente a tu lugar ideal y verás como tus energías comienzan a fluir.

5. ¡Sonríe!

No, no es broma. Está comprobado que sólo el gesto de sonreír le manda un mensaje a tu cerebro que hace que te sientas mejor. 20 segundos de este gesto serán suficientes. Comparte algún chiste con tus compañeros o ubícate en un momento que te hizo feliz.

Luego de que hagas estos ejercicios te sentirás mucho mejor y ese cliente insoportable te parecerá hasta simpático. Así que adiós estrés ¡es momento de que salgas de este cuerpo trabajador!

¿Tienes algún otro ejercicio que te funcione para relajarte?

 

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