¿Alguna vez has pensado de qué forma te impacta la tecnología? ¿Pasas muchas horas conectado a dispositivos? ¿Tener acceso a ellos permanentemente te genera ansiedad? Si respondiste sí a las dos últimas preguntas, entonces es probable que sufras de tecnoestrés.

El término existe y ya especialistas del mundo le han dado características específicas, así que atento a estas señales.

El tecnoestrés aparece cuando las interacciones con redes sociales, e-mails y otras aplicaciones, le generan al individuo preocupación, angustia y sobrecarga de emociones.

La BBC Mundo publica que fueron la psicóloga Michelle Weil y el educador Larry Rosen los primeros en utilizar la palabra para nombrar a los efectos psicológicos que produce la relación constante con la tecnología. Incluso, comparan estas sensaciones con una adicción.

Es tanta la tensión, que muchos odian manejar sus smarphones, tabletas o cualquier otro aparato que los abrume.

Para tener en cuenta

El tecnoestrés se presenta con estos síntomas:

  • Problemas para dormir que desencadenan insomnio.
  • Constantes dolores de cabeza y espalda.
  • Falta de concentración, ansiedad, irritabilidad y nerviosismo.
  • Enfermedades gastrointestinales.
  • Frustración.

Además de las dificultades físicas que ocasiona esta condición cada vez más común, un estudio de la empresa Microsoft reveló que el tecnoestrés causa baja productividad en los trabajos.

Según la BBC, la compañía hizo una encuesta a 20.000 trabajadores en unos 20 países europeos. De ese universo, el 21 por ciento afirmó sentirse «muy productivo» con la tecnología, mientras que el resto se percibió abrumado y con poco rendimiento en sus labores.

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Alegaron que los correos electrónicos y los mensajes en sus dispositivos (WhatsApp, Facebook Messenger, chats, etc.) no les permite concentrarse.

¿Cómo «sobrevivimos»?

Desde Köm, te damos algunas recomendaciones importantes para aligerar un poco la carga que representa estar inmersos todo el día en la tecnología.

1.- Tómate momentos para descansar de cualquier aparato y redes sociales. Disfruta de esos minutos, respira, relájate, olvídate de todo lo que te abruma. Unos 15 o 20 minutos son suficientes.

2.- Si tu trabajo te obliga a mantenerte «esclavo» de tu teléfono inteligente o computadora, aprovecha los recesos de almuerzo para desconectarte. ¡No se vale revisar el smartphone ni siquiera para ver la hora!

3.- Llegar a un acuerdo con los jefes, coordinadores o líderes de equipo para establecer una cantidad diaria de e-mails. De esta forma, no tendrás que lidiar con una bandeja de entrada con más de 500 correos. Los que no te interesen, envíalos a la carpeta de Spam, sin remordimientos.

4.- Sabemos que es casi imposible desligarnos completamente de la tecnología, pues hasta en nuestros hogares tenemos algún dispositivo de última generación. Sin embargo, te recomendamos que los utilices para  fines de entretenimiento. Te ayudará mucho a bajar los niveles de estrés.

5.- Si irremediablemente te has vuelto un «techno-hater«, entonces llegó la hora de buscar ayuda con algún especialista. No está de más contar con las herramientas que te proporciona un terapeuta o psicólogo.

El ser humano es capaz de adaptarse a los cambios, no permitas que la tecnología arruine tu tranquilidad. ¡Úsala de manera comedida y responsable!

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