Mark Zuckerberg es el rostro de Facebook. Steve Jobs lo es de Apple.

Es muy común que los creadores de ingeniosos inventos sean conocidos en cualquier parte. Sin embargo, resulta que no es el caso de la mente detrás de la red social Snapchat, pionera en contenidos fugaces. Probablemente, hayas oído un par de veces el nombre de Evan Spiegel.

Pues te decimos que no solo se trata del nuevo esposo de la top model Miranda Kerr. Spiegel, junto a sus amigos Bobby Murphy y Reggie Brown, fundó Snapchat en septiembre de 2011. En ese entonces, eran unos estudiantes de la Universidad de Stanford (Palo Alto, California, EEUU) con ganas de innovar… y lo lograron.

Un hombre misterioso

Según el portal web El Confidencial, Snapchat tiene registros de 400 millones de dólares en ingresos anuales y 158 millones de usuarios únicos a diario. Los números siguen impresionando, pues la prestigiosa revista Forbes afirma que el joven de apenas 26 años de edad ganó en 2017 $638 millones y su fortuna alcanza los $3.800 millones. Nada mal, Evan.

Dejando a un lado su increíble fortuna, Spiegel se ha caracterizado por ser un hombre extremadamente reservado. Muy pocas veces habla con la prensa, incluso se mantiene bajo perfil con sus propios empleados, que por cierto, ninguno tiene oficina fija.

Spiegel es muy reservado, más con su vida personal. En 2017, se casó con la modelo Miranda Kerr

El mismo Evan se desplaza constantemente por distintas sedes en Estados Unidos, huyendo de los periodistas. Sí, así de paranoico es.

A juicio de Spiegel: “una mala cobertura en medios podría dañar seriamente nuestro negocio”, publicó la web El Confidencial, que además agregó que el golden boy se cuida mucho de no filtrar datos de los usuarios de Snapchat y los cambios de los productos.

Business Insider escribió que Spiegel eliminó su perfil en Facebook y también estuvo ausente de Twitter, hasta hace poco cuando decidió volver a la red del pajarito.

El “no” a Facebook

Spiegel no tiene historias “humildes” como muchos empresarios que comenzaron desde abajo. En su caso, se unió a compañeros de hermandad en Stanford y fundaron Pikaboo, una red social de mensajes que desaparecían en 10 segundos, pero fracasó al poco tiempo.

No hubo momentos para rendirse y los amigos mejoraron la idea hasta transformarla en Snapchat.

El impacto de esta red social fue tal, que en 2012, pese a no contar con tantos usuarios como en la actualidad, el mismísimo Mark Zuckerberg le ofreció a Spiegel 3.000 millones de dólares para comprar Snapchat. Eso no fue tentador porque la respuesta del CEO de la red de contenido efímero fue: no.

Hijo de unos abogados exitosos residentes de una zona exclusiva de Los Ángeles, Spiegel dejó la universidad para dedicar todo su tiempo (y dinero) en impulsar Snapchat, que en la actualidad vive tiempos de incertidumbre por la caída en el número de usuarios, debido al auge de otras redes sociales como Instagram y Facebook.

Molestia generalizada

Pero también, muchos alegan que existe un descontento por parte de quienes utilizan la app debido a unos cambios recientes. Algunos acusan que el rediseño más que ayudar, genera confusión. Pero Spiegel no piensa echarse hacia atrás y declaró:

“La tecnología es una pieza importante, pero creo que la parte más difícil de superar es el tiempo que se necesita para aprender”, publicó www.genbeta.com.

Para completar la oleada de críticas negativas, un tuit escrito por la socialité Kylie Jenner hizo que las acciones en la Bolsa de Valores de la compañía de Spiegel cayeran en picada y perdió $1.500 millones.

Este fue el trino devastador:

Por lo pronto, Snapchat sigue de pie, enfrentando contra viento y marea los golpes que puedan darle sus principales rivales.

La gran pregunta que surge es: ¿cuánto más podrá soportar esta red social con un panorama que muestra nuevas formas de compartir contenidos?

Esperamos por tus proyecciones, Evan.

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