Mantener un peinado perfecto y robar suspiros en el andar, sin haber dormido lo suficiente, sólo lo ha logrado Edward Cullen en la preparatoria de Forks. Recuerda… no eres un vampiro, pero sí puedes irradiar energía cuando comienzas tus jornadas en las mañanas.

Sólo necesitas voluntad y una rutina que te permita descansar satisfactoriamente por las noches.

Hasta las abuelas se han preocupado por hallar el método correcto para “mandar al sueño” a la cama. No en vano nos pedían que durmiéramos temprano. “Mañana no te vas a querer levantar”, “Si te quedas dormido no es mi culpa”.

Científicos también trabajan en ello, por lo que tras leer varias investigaciones y artículos sobre el tema, nos atrevimos a construir una lista de cinco cosas que debes tener en cuenta para que espantes el insomnio.

1. Dale reset a tu mente

Los expertos aseguran que el acto de dormir debe estar lleno de rutinas, pues así el cerebro responde de forma positiva.

30 minutos antes de acostarte tienes que comenzar a cerrar procesos mentales, que las preocupaciones consigan un punto de solución para el día siguiente.

Pon imágenes que te reconforten, que te ayuden a entender procesos por los que estás pasando, y si es posible, cierra con un beso la noche.

Nada mejor que, si duermes acompañado, saber que estás al lado de la persona correcta, que vigilará tus sueños. ¡Edward Cullen, otra vez tú!

2. Tazas y celulares guardados

Imagínate la cafeína como un combustible potenciador, ese que le da mucho más poder a un carro, como el de Toretto. Así se pone tu cuerpo cuando te excedes de las cuatro tazas de café o té recomendadas, que aportan 400 mililitros del alcaloide al organismo.

De esa forma, el cerebro experimenta un “despertar” que prolonga  la hora del inicio del descanso, pero nunca recuperarás el tiempo no dormido. Lo perdiste para siempre, según científicos.

Punto a favor para nuestras abuelas, quienes nos prohibían ingerir café y hasta refrescos antes de ir a la cama. Y si te metes entre las sábanas con un aparato como un celular o tablet, el efecto de “despertar” del cerebro será muy similar. Por eso dile que l@ quieres, mándale un beso –o cualquier otra cosa- y cierra ese móvil  ¡Tenías razón, nona!

3. Dormir y sexo, pero con horario

El espacio físico es importante. Recuerda, el cerebro responde a las rutinas.

Por esa razón tu cama debe ser sólo para descansar y, ¡Claro!, tener sexo, si es allí donde prefieres hacerlo.

Olvídate, entonces, de llenar las sábanas de migas de cotufas y galletas en un domingo de ver películas o el trasero a Daenerys y a Jon Snow. Nada de televisores, laptops ni otros aparatos en la habitación.  Tampoco libros, pues se pueden quedar con todos tus pensamientos, si realmente son de esos que te atrapan.

Los expertos aseguran que para dormir de forma placentera,  en la medida de lo posible, el descanso debe iniciar a la misma hora todos los días. Y debe ser temprano. Eso sí, si las piernas se cruzan, date tu tiempo, eso también ayuda a dormir mejor.  Así que nada de quedarte desvelado sin razón. ¡Tranquila Bella, él vuelve!

4. No pares, sigue… sigue…

Si piensas que dormir todo el día te quita fuerzas y energías, no te equivocas.

Todo es culpa de la melatonina, que controla el reloj biológico. Si la segregas de forma continua, la pesadez se hará presente. Otra vez el cerebro y sus rutinas.

La actividad física y mental, realizada en horarios adecuados (ejercicios con la luz del día e intercalados con tu trabajo) permitirá que tu cuerpo hable y te recuerde que es hora de dormir.  Los médicos también recetan cápsulas de sueño, pero que no superen los 20 minutos. ¡Yes you can!

5. Saca tu cuenta y aplica el 478

Si tu mente no se puso en blanco, la ansiedad cedió al café, té o refresco; la cama se convirtió en tu escritorio y tu cuerpo y la almohada son como el imán y el metal, tienes que romper el vidrio.

ES UNA EMERGENCIA ¿Quién podrá ayudarte?  Harvard. Científicos se pusieron a sacar cuentas y lograron dar con el 478. Es un método que te permitirá concentrarte en lo que es importante en medio del insomnio: secuestrar a Morfeo. 4 segundos de inhalar, 7 de retener y 8 de espirar. Repítelo tres veces y hasta mañana. ¡Sabemos que ya estás sumando!

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